domingo, 29 de enero de 2012

UNO.


El tiempo no corre para todos de la misma forma, nuestras vidas no son más que un conjunto de repeticiones diarias, sacando pequeños y contados momentos, los cuales podemos llamar únicos, por las sensaciones que experimentamos al vivirlos, o por las marcas que nos dejan de recuerdo. No todos estos instantes, computados con los dedos de las manos, queremos que se nos queden grabados en nuestra mente, esos, los cuales querríamos borrar con típex, son los más fuertes, los últimos en abandonar nuestro órgano, los que revivimos en momentos de decaída, los que nos hacen plantearnos cuestiones inhumanas, son ellos, todos ellos, los que forjan nuestra persona.

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